vino aleman

 

Alemania representa el límite septentrional del cultivo de la vid en Europa y produce vinos desde la época romana. Cuando los antiguos romanos abandonaron el país, los monasterios y los viticultores profesionales del Sacro Imperio hicieron enormes progresos, tanto en producción como en la comercialización de los vinos. Su influencia sigue siendo palpable hoy en día.

 

Treveris era la segunda ciudad del imperio y, desde entonces, es sede arzobispal. Su importancia como cabecera de una de las mayores regiones viníferas del mundo no es mera casualidad. La iglesia fue, en Alemania, la fuente original de control e influencia. Alguna de las leyes más antiguas que regulan la producción vinícola denuncian la intervención eclesiástica y muchos nombres monásticos siguen adornando las etiquetas de alguno de los más notables vinos alemanes.

 

Legislación Alemana de Vinos

 

Los vinos alemanes de calidad controlada se dividen en tres grupos: Deutscher Tafelwein, Qualitátswein (que constituyen el nivel básico de calidad) y Qualitátswein mit Prádikat, que significa vino de calidad con atributos especiales. Las expresiones que se utilizan para definir dichos atributos son los siguientes: Kabinet; Spatlese, elaborados ambos con uvas de recolección tardía; Auslese, también tardío, pero de racimos seleccionados; Beerenauslese, de uvas recogidas una por una, entre las atacadas por la "podredumbre gris", similar a los hongos que crecen en las uvas sauternes; Trocken-Beerenauslese, fruto del mismo método que el anterior, pero con uvas ya casi pasadas, arrugadas. 

 

Existe también un Eiswein, que se hace de uvas recogidas en invierno, estando congeladas. Casi todas las categorías altas de Pradikatwein son bastante exóticas y caras.

Estos tipos de vinos se mantienen merced a un sistema de control muy preciso, que incluye análisis químicos y la aprobación por un grupo de catadores expertos, que califican líos caldos por un sistema de puntuación.

 

Endulzamiento

 

Por desgracia para la mayor parte de los bebedores de vino, el sistema de control de calidad alemán, además de ajustarse a la legislación, depende en buena medida de la ciencia y la tecnología. Para comprender esto, interesa recordar que el clima es demasiado inclemente e imprevisible para que la viticultura se encuentre en las mejores condiciones; no obstante, los vinos verdaderamente buenos son los dulces. Este tipo de vinos requiere que no se recolecten las uvas hasta el último momento. Ello sólo es posible si en el otoño el buen tiempo se prolonga, cosa que, en Alemania, no sucede todos los años. Sin el cariz climático adecuado, los vinos completamente naturales no pueden ser dulces, y si el año ha sido decididamente malo, resultan imposibles de beber.

 

Los viñadores alemanes se esfuerzan por lograr el equilibrio ideal entre azúcar y acidez, que da como resultado un vino que tiene 9º y vestigios remanentes de azúcar. La mayoría de los años, esto sólo puede lograrse añadiéndole azúcar y agua, práctica que en Alemania no sólo está permitida sino que es normal y necesaria. El método consistía antiguamente en agregar al vino azúcar y agua, deteniendo la fermentación con azufre antes que el azúcar desapareciese totalmente.

 

El método moderno se basa en dejar fermentar el vino hasta el agotamiento del azúcar y luego edulcorarlo con zumo de uva sin fermentar. Este mosto no fermenta a causa de un finísimo proceso de filtración, que elimina los fermentos antes de que empiecen a actuar. El filtrado, originalmente, se ideó para obviar el empleo de azufre como elemento de detención de la fermentación. Los puristas critican mucho este empleo de zumo de uva, o "Süss reserve", pero los alemanes sostienen que, dándole tiempo, un vino elaborado de esta manera se asentará, dando un equilibrio satisfactorio entre azúcar y alcohol, perdiendo el dulzor que predomina al principio.

 

Sin embargo, este trabajo de laboratorio no significa que el productor de vinos alemán busque soluciones falsas.  Los vinicultores se preocupan en la misma medida en que lo han hecho siempre por obtener el mejor vino posible.  Son las vicisitudes del tiempo y el paladar del consumidor los que generan la necesidad de mezclar y endulzar. No ha sido de manera antinatural como los cultivadores germanos han hecho un arte de la tecnología que han tenido que incorporar a su habilidad típica y tradicional y nadie debe dudar de la nobleza del Qualitats-wein o el Pra"dikatswein.

 

 

 

 

 

 

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