Los Orígenes del Vino

historia del vino

No se conocen los verdaderos orígenes del vino, pero es razonable suponer que el que el hombre primitivo aprendió pronto la necesidad de almacenar una parte de los frutos del verano para que le ayudaran a soportar mejor los crudos meses del invierno. Si parte de esos frutos eran uvas silvestres y se guardaron en la oscuridad de una roca, fermentarían sin duda, y el caldo se convirtió en vino.

Con todo, hay pruebas arqueológicas de que se elaboraba vino en Asia Menor hace unos 12.000 años. Las pinturas de las tumbas de Egipto prueban asimismo que en ese país se conocía 2.000 años A. J.C.

 

 

3000 años de Vino

 

Con el apogeo de su civilización, los griegos se asentaron en diversos puntos de las costas mediterráneas (norte de África, Italia, España, Portugal), y con ellos llevaron sus productos. Pronto comprobaron  los egipcios  que  el vino griego les gustaba más que el suyo propio. El historiador Herodoto, refiriéndose al comercio de exportación con Egipto, señalaba que, de la totalidad del vino embarcado, ninguna ánfora vacía retornaba a Grecia para que la rellenaran, ya que estos recipientes gozaban de gran aceptación para conservar el agua en las zonas desérticas.  Las ánforas griegas eran impermeables y, si se las calafateaba con aceite de oliva, no dejaban penetrar el aire.

 

En ellas, el vino dejaba de ser una simple bebida y se convertía en un preciado artículo que conservaba sus propiedades durante años. Esta misma práctica fue seguida por los romanos, quienes elaboraban vinos como el FALDERMIUM, del que se decía que llegaba a su mejor madurez entre los 15 y 20 años.

 

Los romanos fueron también, como es sabido, grandes conquistadores, y a medida que se expandía el Imperio lo hacia la vinicultura. A ellos debe atribuirse el mérito de las viñas europeas, y todas las grandes regiones vinícolas del mundo deben su existencia a Europa.

 

 

 

 

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