El Médoc

El Médoc sólo produce vinos tintos y es la patria de los vinos mas ilustres. En 1855 se resolvió crear un sistema para clasificar los vinos de los mejores cháteaux y darle título de "Grand cru". El sistema sigue aún vigente.
Al instituirse, la clasificación se basaba en los precios que se pagaban por los vinos de calidad. Puede que en 1855 fuera éste un un criterio fidedigno de calidad destacada y de más alto nivel: no cabe duda que los cháteaux Lafite, Latour y Margaux han producido en ocasiones, los claretes más finos. Hoy las buenas cosechas alcanzan precios altísimos, pero en la calidad puede ser más difícil de encontrar. Algunas cosechas de tercera o cuarta categoría pueden generar vinos mejores que los de primera y segunda, y algunos cru bourgeois -la categoría inmediatamente inferior al grand cru- son habitualmente de mejor calidad.
Para pagar el justo precio, lo mejor es buscar los crus bourgeoius de buena reputación, de las zonas de las cuatro ciudades productoras de vinos del Médoc: Pauillac, Margaux, Saint Estéphe y Saint Julien. Es imposible definir el sabor y el carácter de estos claretes sin comparar los muchos distritos de la misma región. Es imposible definir el sabor y el carácter de estos claretes sin comparar los muchos distritos de la misma región.
El clarete es un vino de tanta sutileza y variedad que puede presentar diferencias considerables en distancias de pocos kilómetros. Por ejemplo, Paudillac, reputada como productora de los mejores vinos, logra un equilibrio ideal entre cuerpo y delicadeza, entre sabor y aroma. El color de sus vinos es tan atractivo que cualquiera que los vea se sentirá tentado a contemplarlos. La vecina de esta ciudad, Saint Estéphe, produce unos vinos más "corpulentos" y fuertes de sabor, mientras que Margaux, en el sur de Médoc, es célebre por la delicadeza y perfume de sus caldos. El vino Saint Julien es suave, pero su sequedad impresiona mucho menos que los otros claretes.
Para el bebedor sin experiencia, es bastante sencillo hacer personalmente estas comprobaciones -los vinos buenos de esta región son fáciles de conseguir-, pero debe partir de la base de que el clarete es de color claro, seco y reconfortante. Frecuentemente da la impresión de ser recio, si es demasiado joven, pero mejora siempre con la edad. Es un vino muy dócil y da lo mejor de sí, con las comidas, especialmente acompañando las carnes rojas, y en cualquier estación del año.
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